Vetusta Morla corona el Festival PortAmérica de Nigrán

Cuando el primer disco de Vetusta Morla (Un día en el mundo) se puso a la venta, esa forma tan antigua de promocionarse llamada el “boca a boca” se disparó. -“¿Vetusta qué?” -“Vetusta Morla, como la tortuga de La Historia Interminable.”

Hoy en día ya nadie se pregunta quiénes son, porque es obvio que son todo un referente en la música independiente de nuestro país. No hay festival, concierto o actuación a la que no asista su público consolidado (y forjado con años de trabajo y esfuerzo) o al que no acuda una nueva horneada de público que han conseguido captar con un segundo disco que roza la pefección: Mapas. Teniendo en cuenta estas premisas, era de esperar el éxito rotundo del pasado sábado en el festival PortAmérica, celebrado en Nigrán (Pontevedra). Acudían como el reclamo más apetitoso del tercer y último día del festival y, como es habitual, no defraudaron.

Abrieron el recital con el tema que da nombre al segundo álbum, Mapas. Una canción movida que pone el contrapunto al inicio habitual de la última gira de la banda, puesto que en sus conciertos propios -y como muchos y muchas de sus fans saben- suelen dar comienzo con Los días raros, una joya que encandila hasta al más bravo de los hombres de la Tierra.

Fue una sorpresa el cambio en el repertorio, muy parecido al que ofrecieron la semana anterior en el BBK, pero no faltaron sus grandes éxitos: así, el público disfrutó de temas como Valiente, Un día en el mundo, Maldita Dulzura o Boca en la Tierra. Pero, una vez más, el momento mágico llegó con Copenhague, todo un himno que jamás pasa de moda.

Cerraron el concierto con La Cuadratura del círculo (he ahí otra sorpresa, ya que en la gira de Mapas es El Hombre del saco quien pone punto y final a más de dos horas de buena música), dejando constancia de que “el grupo con el nombre extraño” es, sencillamente, imprescindible.

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