M83 en Razzmatazz (Marzo 2012)

El pasado 9 de Marzo nos encontrábamos ante una prueba de fuego para M83, la de averiguar si la fiebre despertada por su último disco y sobretodo por el hit entre hits, “Midnight City”, se traduciría también en un apoyo masivo en una actuación en vivo. Y la superaron de largo. Su gran poder de convocatoria quedó patente meses antes, cuando, habiendo volado las entradas disponibles para el concierto, se optó por trasladarlo a la sala Razzmatazz y, acto seguido, se colgó por segunda vez el cartel de ‘no hay entradas’.

Porcelain Raft, proyecto del italiano Mauro Remiddi, fue el elegido para abrir el evento. Salió algo tímido al escenario aunque con la intención de demostrar por qué su nombre suena cada vez con más fuerza en la escena independiente. Dejó bastante buen sabor de boca, con un synth-pop de melodías sencillas y atractivas y una gran voz con unos registros muy agudos, perfecta para crear la atmósfera que cultivó durante la media hora que duró su actuación.

Pasando ya al plato principal de la noche, la presentación de M83 fue de esas que quedan grabadas en la retina durante mucho tiempo. Luces tenues y acercándose lentamente hasta quedarse frente al público, el engendro, cuyo disfraz aparece en la portada del Hurry up, We’re Dreaming y que copa la del single Midnight City. Unos segundos de quedarse perplejos ante tal imagen y Anthony Gonzalez y los suyos ya salían a escena desplegando su dream-pop con la ya habitual “Intro”, siguiendo con un añorado “Teen Angst” y entonando uno de sus primeros himnos, “Graveyard Girl”, en el que la potentísima voz de Morgan Kibby llegaba casi a eclipsar la de Gonzalez. En este tema se podían leer claramente las intenciones del grupo: hacernos bailar con los ojos cerrados y la piel de gallina, hasta un clímax que acostumbra a llegar hacia el final de sus composiciones. Puede que esa habilidad para crear melodías pegadizas y épicas, que no te quitas de la cabeza ni para ir a dormir, sumada a la energía que desprenden en directo y la atractiva mezcla de shoegaze, rock instrumental y música electrónica, sobretodo presente en sus inicios, hayan sido las culpables de catapultar la carrera de M83.

Lo que vino a continuación fue un goteo constante de temas del Hurry Up, We’re Dreaming, como “Reunion” y su dream-pop ochentero, “Year One, One UFO” con ese sonido “junglesco” o “Steve McQueen”, en el que el batería daba rienda suelta a su capacidad de aporrear, alternados con otros de antiguos como la instrumental “Sitting”, de sus inicios más electrónicos, o “We Own the Sky”, de ese memorable Saturdays=Youth y que suponía uno de los momentos más destacados de la noche, que supieron adaptar para la ocasión, fabricando un apoteósico final.

El tema lento, el bálsamo ante tanta agitación, fue “Wait”, que dejó hipnotizado al público, para despertarlo de golpe con “Fall”, remix del tema de Daft Punk. Un anticipo de lo que sería la traca final antes de dejar el escenario: “The Bright Flash”, un subidón comprimido de adrenalina en forma de tema electrónico e instrumental, y “A Guitar & A Heart”, en la misma línea, separados por el tema que muchos habían venido a escuchar, “Midnight City”, que como guinda contó con un solo de saxo, y que sonó como en el disco, quizás con menos fuerza al principio, aunque haciéndote llegar hacia el final a una plenitud y éxtasis musical difícilmente descriptible.

No se tomaron ni cinco minutos para ponerse en parcha con el bis, primero con “Skin of the Night”, en el que Kibby sacó a relucir sin tapujos su increíble voz de diva hasta llegar a emocionar, y para poner punto y final, “Colours”, alargada hasta la extenuación, con el bajista moviéndose por todas partes, alternando bajo y percusión, y transformando la canción, ya de por sí electrónica, en una versión zapatillera de sí misma.

Con esto se despidieron dejando el listón altísimo, en plena expansión aunque con margen de mejora. Seguro que en su próxima visita a Barcelona, Razzmatazz se les quedará aún más pequeña. Solo espero que no tengamos que esperar tanto para volver a sumergirnos en la música de ensueño de M83. Mientras tanto, ‘we’re still dreaming’.

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