Experiencia SOS en Razzmatazz (Marzo 2012)

Por Gerard Daurella

Fotografía Anabel Luna

El jueves día 8 fue el turno de Barcelona para la mini gira Experiencias SOS 4.8, en la que también participaban, Madrid, Valencia y Alicante. En este caso contábamos con las actuaciones de Grises, Summer Camp y Yall.

En la sala 2 del Razzmatazz (se había habilitado solo tres cuartos de ella) empezaba puntualmente el primer concierto de la mano de los guipuzcoanos Grises. A primera instancia nos damos cuenta del excesivo volumen, demasiado para los oídos teniendo en cuenta el tamaño del recinto y la proximidad de las personas. En el escenario 5 músicos, cuatro chicos y una chica con aires a lo Katie White (The Ting Tings). Presentaban el que es su álbum de debut ‘El hombre bolígrafo’, con un directo lleno de fuerza y energía sin espacio para las delicadezas. Claramente influenciados por grupos como Foals o Two Door Cinema Club, consiguieron encarar la noche con positivismo y ganas de bailar.

La segunda actuación corría a cargo del grupo londinense Summer Camp, formado por Jeremy Warmsley y Elizabeth Sankey, voz/teclados/guitarra y voz/bases respectivamente. En el escenario también podíamos ver al batería que les acompaña en sus directos. Y al fondo, una pantalla donde eran proyectadas secuencias de baile de algunas de esas películas-musicales americanas de estética 80’s, en las que por ejemplo pudimos ver a un joven Kevin Bacon mostrando sus dotes como bailador.

Quizás fuera por el eclipse rítmico de Grises pero los de Londres no acabaron de trazar un camino claro. Ya a la cuarta canción él y ella bajaron del escenario para caminar entremedio del público provocando grandes aplausos. Después de eso, nunca acabó de llegar el clímax, parecía un vaivén sin llegar a comprender por donde nos estaban llevando. A lo mejor alguna pequeña modificación en el tracklist podría cambiar las cosas… También echamos de menos la presencia de un bajista, plantear un grupo de rock sin éste pero si escucharlo resulta un tanto ‘curioso’.

En el último tema, con un aire más enérgico, acababan la actuación con el puño arriba al mismo tiempo que también aparecía un puño en la proyección.

Ya acabando la jornada era el turno del cuarteto barcelonés Yall, con su propuesta absolutamente distinta a las dos anteriores. Al inicio surgieron algunos problemas técnicos con alguno de sus veinticuatro televisores donde se proyectan las visuales acorde con la música, pero luego todo siguió su curso. Empezaron los beats no por debajo de los 130 bpm, repletos de compactos bombos y estridentes cajas. A pesar de su original puesta en escena, con la que están consiguiendo muchos directos, habría que admitir que quizás no era la mejor hora para poder disfrutar a tutti plen de su set. No por eso dejan de ser recomendados para aquellos fans del baile frenético y alocado. Diversión asegurada.

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