The Pains of Being Pure At Heart en Sala Razzmatazz 2 (enero 2012)

La banda de Nueva York ha vuelto a Barcelona en poco menos de medio año para, más que presentar, reafirmar el disco de “Belong”, su segundo largo que los ha consolidado como una de las bandas más importantes de puro shoegaze en el panorama actual. Si en el concierto anterior pasaron por la Sala Apolo y fueron in crescendo, en este concierto se dejaron de medias tintas y comenzaron derrochando potencia ante la 2 de Razzmatazz abarrotada y expectante, sobre todo después de lo bien que habían sonado el concierto en Madrid el día anterior.

Salieron a escena con algo de retraso y después de los teloneros, Ruido Blanco, que cosecharon buenas críticas entre el público. Con su look nerdy de siempre, y encabezados por Kip Berman y con la siempre pizpireta Peggy Wang a los teclados, comenzaron con un setlist parecido a cuando nos visitaron por última vez, directamente a la yugular del público con Belong, el hit más reconocido de su último álbum, para seguir con la candidez de This Love Is Fucking Right! y la pegadiza Heart In Your Heartbreak. En las primeras filas se apreciaba como Peggy Wang tenía alguna dificultad para hacerse oír. Chapurreando español entre canción y canción, los americanos ya se habían metido al público en el bolsillo.

Con A Teenager in Love, Berman empezaba ya a quedarse sin voz, ya que en algunos momentos en los que su voz se confundía menos con el ruido de las guitarras no podía evitar sonar algo fuera de tono. Aún así, enlazaron 4 de sus temas más bailables, Come Saturday, My Terrible Friend, Young Adult Friction y Everything with You con contundencia sonora aunque casi sin despeinarse. Acabaron el concierto con la canción que les da nombre como grupo, para volver para un bis de tres canciones: Contender, que contó con la voz de Berman y guitarra en acústico, Say No To Love, una canción que a pesar de no ser parte del disco es una habitual en las setlist del grupo, y para acabar, la mejor canción del grupo en directo, Strange, con la que quien fuera reticente, se acabó de convencer de que The Pains no son flor de un día.

Después del concierto, los miembros del grupo se pasearon tranquilamente por la sala sea para saludar a los fans, como para vender sus propios cds y camisetas a la entrada de la sala. Y en resumen, a pesar de haberse dejado canciones de este último LP como The Body o Even In Dreams, podríamos decir que nadie salió disgustado de la sala.

Foto por @Sara Maeso

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