Ganglians en la Sala Sidecar (Octubre 2011)

Se me hace difícil empezar. He de explicar muchas cosas y pocas a la vez. Explicaré esta absurda contradicción: a veces una banda te genera muchas expectativas, recreas en tu cabeza cómo serán ciertas canciones que en disco suenan suculentamente bien. Luego llega el directo y todo eso se esfuma, se convierte en polvorientas cenizas, debido a un estado alterado (a saber de qué) del cantante, lo atribuyes a la desgana, al sonido, a lo que sea. Pero realmente no te atrapa lo que estás viendo.

Ganglians demostraron que todo puede ocurrir cuando una banda se sube al tablado. A base de innecesarios gritos y unas excesivamente estruendosas composiciones (más que demasiado siendo ellos) fue transcurriendo el show, y mi cabeza no dejaba de repetirme “Tranquilo, están cogiendo el tono, ya mismo empieza lo bueno”. Cuando a la hora de concierto sigues diciéndote eso, no hay solución que valga, el concierto te deja frío.

Presentando las canciones de su notable último trabajo, Still Living, se vieron en la cabezuda idea de querer destruir tímpanos y olvidar los ritmos tan deliciosos que casi se convierten en himnos que constituyen sus discos. Miraba a la gente de alrededor que querían bailar, pero cuando un ritmo comenzaba a coger el típico ritmo Ganglians y creías que comenzaba el desenfreno, llegaba un grito desgarrador a cargo del peludo frontman de  la banda, Ryan Grubbs. Vale, de acuerdo, ya se que Ganglians no son los reyes de la pista, realmente nadie se esperaba bailar desenfrenadamente con ellos. Pero de ahí, a la incomodidad e incomprensión de tan ruidoso espectáculo va un buen trozo. Es una lástima, que teniendo la corta pero muy remarcable discografía que tienen, se dediquen en directo a distorsionar en exceso sus composiciones, llegando al punto que ni en primera fila éramos capaces de distinguir ni una sola palabra de lo que  cantaba. Y es que como decía aquél anuncio, “la potencia sin control no sirve de nada”.

Fotografía por Jara Cerezuela

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Una respuesta a “Ganglians en la Sala Sidecar (Octubre 2011)

  1. La distorsión fue sobre todo al principio, es normal que una banda no se haye a gusto en el escenario hasta la tercera o cuarta canción. Yo estuve alli y la verdad que a mi si que me atrapó el concierto y para nada estoy de acuerdo con que Ryan Grubbs estuviera desganado, y mucho menos nada de dejarme frío. Yo me fui de alli bastante calentito.

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