Frenético paso de los Reptile Youth por Razzmatazz

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Rivers that run for a sea that is gone. Así se llama el segundo álbum de esta banda danesa. Y así empezaron el concierto en la sala 3 de Razzmatazz, con su tema homónimo. Un tema más que especial, pues solo repite esa frase una y otra vez pero hace saltar hasta el que solo ha venido a empinar el codo.

Seguimos con All of the noise, también incluído en su último largo. Y es entonces cuando el grupo se presenta y su líder bromea: “Este escenario es igual de grande que la sala, puedo bailar tranquilamente. Somos 50% vosotros y 50% nosotros, eso está bien!” Y sin haber recobrado el aliento, prosiguen con Structures, Dead End y We’re all in here. Ya han introducido su álbum debut.

Somos pocos pero se nos oye. Nos contagiamos de la energía de Mads, un frontman inagotable. Nos gusta verle disfrutar con cada uno de sus temas y nos gusta más cuando se nos tira encima una y otra vez mientras sigue cantando. ¿Quién ha apagado el aire acondicionado? Venga, chicos, ¡camisetas fuera!

Llega el momento de Where you end I begin, presentada por Mads como “Una canción muy especial para mí. ¿Podremos parar los pies por un momento?”. Dicen que la música amansa a las fieras y cuando parecía que ya nos habíamos tranquilizado, desatan toda su furia con el primer single del Rivers…: JJ, seguido de Above, Two Hearts, Heart Blood Beat (que nos enloquece como ninguna) y Deseased by Desire. Y se van. Nosotros aprovechamos para respirar. Sabemos que nos espera un bis apoteósico. Todos conocemos lo que falta.

Black Swan Born White y su hit Speeddance cierran una noche en familia con un sabor agridulce. Nos sabe mal que una banda como ésta no haya tenido la asistencia que merece.

Un concierto de una hora y diez minutos, algo justo. Echamos de menos un par de temas más como Colours y Fear pero ¿Sabéis qué? A ellos se lo perdonamos todo.

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